CLIMA ORGANIZACIONAL: COMO AFRONTAR LA CRISIS.

“Las crisis” no distinguen entre grandes o pequeñas empresas y, en pleno clima de cambio, no sólo el más previsor es el que tiene más probabilidades de subsistir, sino también el que sepa evolucionar y adaptarse al mercado.

En España, la palabra crisis está íntimamente ligada a los planes de regulación de empleo, reducción de las cargas laborales o reestructuración de plantillas. Al final, el resultado es el mismo: despidos.

Para el 82% de las compañías nacionales, recortar su número de trabajadores es la primera, y en ocasiones la única, medida que adopta para superar la crisis.

Sin embargo, la experiencia demuestra que las empresas que sólo despiden, “sin introducir otros cambios más profundos, al final, tienen más pérdidas de lo que inicialmente esperaban”, asegura Rocío Bonet, profesora de Recursos Humanos de IE Business School.

A los despedidos se les recomienda que afonten su situación con la vista puesta en el retorno y a los responsables encargados de estos recortes, que nunca dejen de tener contacto con los trabajadores ya que cuando este superada la crisis, aumentará la plantilla y quien mejor para incorporarse de nuevo, que los trabajadores que ya conocen la empresa, aquellos en los que se ha invertido en su formación y han estado empleados por años.

Los recortes salariales no son la respuesta al cambio impuesto por la coyuntura, ni el mostrarse inflexible es la mejor solución para mantener el orden estructural, ya que lo único que producirá es la desmotivación y falta de creatividad de la plantilla y en consecuencia, bajara la productividad.

¿Por qué no oír al empleado? ¿Por qué no hacerle sentir mas participe del proyecto y de la situación de la empresa? A veces, estos tienen información muy valiosa y pueden ser una herramienta incluso más efectiva, para calmar el clima de incertidumbre que rodea el ambiente diario de una empresa inmersa un proceso de cambio.

Por otro lado, ese tiempo que nos obliga a estar desempleados, se debe invertir en formación, es decir, en especializarse aun mas como profesional. Se ha de estar preparado para volver a competir por un puesto de trabajo, máxime cuando en las entrevistas,  prima por encima de muchas cualidades, la proactividad y el ser una persona con perfil generalista.

Pensemos en aumentar nuestro talento, en mejorar nuestras competencias. Esta será nuestra mejor arma para volver, si cabe, con más fuerza.

¿Cómo recuperarse tras un despido?

No es algo que nos suene lejano. Seguramente muchos de los lectores del Blog lo hayan sufrido en sus carnes, máxime en la coyuntura económica actual. Un día como cualquier otro nos llaman al despacho del jefe y escuchamos algo para lo cual no estábamos preparados: Lo siento, pero debido a un plan de reducción de costes…., o vamos a realizar una estructuración de su departamento…… Claramente, para nuestro jefe no es plato de buen gusto tal situación y puede sinceramente no desearla, pero el resultado es el mismo: Al día siguiente gozamos involuntariamente de ocho horas extras de tiempo libre. Es el momento para la reflexión, el futuro puede parecernos incierto, pero aun en tiempos de crisis las posibilidades existen si tomamos las decisiones adecuadas. Ahí van algunas de ellas.

Ante todo mucha Calma. Lo importante no es lo que te suceda, sino como lo afrontas. Considerar la posibilidad de tomarse unos días libres es lo más recomendable, para tomar impulso en todas las cuestiones que ahora hay que plantearse: ¿Me gustaba realmente el trabajo? ¿Me encontraba cómodo en este sector? Puede ser buen momento para potenciar esas habilidades o competencias que tenia prevista pero que por falta de tiempo no había podido realizar. Ahora es también el momento de mirar hacia adelante, evaluar, replantear y encaminar de nuevo nuestra carrera profesional contemplando otras alternativas. La decisión del despido a veces no tiene que ver con nuestro rendimiento laboral ya que por desgracia en este mundo globalizado de adquisiciones, fusiones y reestructuraciones hay puestos de los cuáles deben prescindir. Y en el caso que sí tuviera que ver con nuestro rendimiento laboral entonces hemos de tomar medidas para que en el futuro nuestro rendimiento sea el esperado.

Pero vamos a lo fundamental: Actualizar mi Curriculum. Puede ser que este obsoleto, por lo que es un buen momento para actualizarlo y adaptarlo a nuestros nuevos objetivos, potenciar nuestras capacidades y habilidades, redactándolo no como un documento estático, sino como un verdadero reflejo de nuestro desarrollo profesional, con nuestros principales hitos alcanzados y objetivos conseguidos.

Potenciar la Red de contactos. Para muchas personas, el hecho de comentar que ha sido despedido le produce algo de vergüenza. No hay nada más desaconsejable que dicha actitud. Este es el momento adecuado para utilizar tanto los contactos que has hecho a lo largo de la carrera profesional como los personales. Es un hecho, que  un porcentaje muy alto de las contrataciones se producen por contactos, por lo que es una vía absolutamente imprescindible en esta situación.

Paralelamente, hay que buscar apoyo en los profesionales de Recursos Humanos. Son las Consultoras las que tienen comunicación directa con los responsables de selección de las empresas, por lo que la canalización de las grandes contrataciones pasan por ellos, están al corriente de las condiciones del mercado y las tendencias de la contratación, y pueden ser un apoyo fundamental para la orientación en la búsqueda del nuevo empleo.

En las entrevistas. Previamente realiza un argumentario, identifica cual es tu valor diferencial y prepara las respuestas a las preguntas clásicas, y sobre todo expón tu situación con normalidad. Es crucial no transmitir la idea de desesperación, ya que dentro de las compañías se huyen de estas actitudes. Si finalmente eres descartado, vuelve a contactar con la empresa e interésate porque no conseguiste el puesto. Pide críticas constructivas que puedan ayudarte a perfilar tu forma de abordar la búsqueda de empleo, y en que aspectos y competencias puedes mejorar.

Puede ser difícil mantener un buen estado de ánimo durante un periodo prolongado de búsqueda de empleo, pero no está solo. Antes o después, la mayoría de los profesionales sufren los altibajos propios de encontrar un empleo nuevo.